COLECCIÓN PIEDRA/SANGRE EN LA FIL 2009

•31 julio 2009 • Dejar un comentario
El poeta Rodolfo Hinostroza será el encargado de presentar la colección
Hinostroza presenta la colección

Lustra editores 

Fecha: lunes, 3 de agosto de 2009

Hora: 7:00 p.m. – 8:30 p.m. 

Lugar: Feria Internacional del Libro de Lima 2009

Calle: Vértice del Museo de la Nación, esquina Av. Aviación con Av. Javier Prado. San Borja.

Presentación de la Colección Piedra/Sangre. Muestra poética de 2000 a las 7:00 p.m. en el auditorio Ricardo Palma. Participan: Pedro Favarón, Paul Guillén, Arianna Castañeda, Luis Cruz, Diego Lazarte, Navale Quiroz, Víctor Ruiz, Rodolfo Hinostroza y Diego Molina Rey de Castro desde Washington, DC.

VÍCTOR RUIZ VELAZCO SE PRESENTARÁ EN EL IV FESTIVAL DE POESÍA PERUANO-ARGENTINA EN BUENOS AIRES

•12 julio 2009 • Dejar un comentario
afiche del festival en buenos aires

afiche del festival en buenos aires

La estancia del animal malsano de Arianna Castañeda por Miguel Ildefonso

•3 julio 2009 • Dejar un comentario
arianna castañeda
arianna castañeda

En su primer libro de poesía de 2005, El jardín de los amables espinos, Arianna Castañeda (Lima, 1981) nos convocaba a la sombra de un hogar en la que desfilaba una serie de personajes de distintos reinos quienes, mediante ritos, buscaban escapar de ser víctimas del tiempo, escabulléndose de la muerte. Su escritura, a veces minimalista, a veces fotográfica, nos presentaba a una poeta con una fuerte capacidad de penetrar en los pantanosos suelos de la cotidianeidad. Ahora, con La estancia del animal malsano (Lustra Editores, 2008), si bien continua desarrollando algunos tópicos que van caracterizando su poética (el tiempo, la muerte, lo absurdo, el mito de Sísifo, por citar algunos), nos hallamos con una interesante evolución, sobre todo, en su lenguaje contundente y en los ámbitos que nos revela.

Lo primero que uno se pregunta es, ¿por qué la estancia?, o ¿quién o cuál es el animal malsano? Una respuesta imaginativa sería: del jardín del Edén (“los amables espinos”) el “animal malsano” ha sido expulsado, condenado a ganarse el pan con el sudor de su frente; su vida ahora es solo una “estancia”, se ha vuelto víctima perenne de ese otro demonio: el tiempo.

Vivimos atacados día a día, segundo a segundo, por ese reloj inexistente pero del cual somos vulnerables; vivimos de nuestro miedo a la muerte, pero ¿qué es la muerte?:  “Reloj primero de un tiempo remoto”, “relojes de ornato y de bolsillo”, “reloj segundo de algún otro tiempo”, “relojes rotos”, “relojes de un falso invierno”, estas son las variantes de aquello que hemos llamado tiempo (muerte), y que nos evidencia la poeta, mediante esta suerte de crónica – con estampas, fábulas y parábolas -, en esta estancia, que no deja de ser encantadora, de los animales exiliados: del hombre polilla, del niño pirañita, de los megalómanos.

En ejercicio de habitación, hay un herrero con una escoba de palo; o, sería mejor decir, está Cristo con su cruz, tratando de purgar los pecados del hombre (el polvo de la casa). Este es el poema: “Siempre el herrero/ habitando en su casa de palo./ En esclerótico baile/ toma la escoba,/ sacude el polvo de los recién/ llegados.// Es allí cuando culmina/ la engañosa danza villana;/ ingerir ciertos trozos,/ cierto pedazo de polvo/ y ver que crece allí dentro/ como un parásito gemelo.// Es piel debajo de otra piel./ Piel que quiere romperse/ piel que se asemeja a los peces,/ peces vestidos de arlequines.// Eso es lo que somos./ Le ha costado tanto al herrero.” Fábula que hace una relectura de la poesía de Eduardo Chirinos.

Si bajo esa piel somos semejantes a Cristo y a las criaturas que Dios creó, cabe preguntarse, ahora,  ¿qué tipo de seres somos? El problema de la condición humana (racional, irracional o divina) es el asunto primero de los poemas de La estancia del animal malsano: “Lombrices legumbres florecen/ bajo este hermoso/ barro removido”, “puedo ver también mis heces brillar/ incrustadas en la pared, como un elogio cualquiera./ Malolientes,/ siempre malolientes.” La poeta irá explorando desde una explicación materialista, hacia una estética: “El ruido flameante/ forma parte también de la belleza/ la belleza absorta que corresponde/ al mérito de haber encontrado/ tantas buenas palabras en un diccionario”. Su exploración converge en lo sublime, porque, ante todo, el arte de la poesía es el cuestionamiento y el replanteo de lo original, es volver a contar los mitos: “el poeta, cada vez más cercano al botánico y al/ ingeniero agrónomo es consecuencia, pues, de una profunda observación de la naturaleza…”, nos dice la poeta.

Hay otros temas en juego (el viaje, los otros, la reconciliación) en poemas como Viaje a Bielorrusia o En tren Seattle o Waca; otros ámbitos: “recorriendo las fronteras del inframundo/ con una sonrisa apagada y piadosa.” Pero finalmente se vuelve, como al inicio, en el cuestionamiento de aquella condición en la que el animal malsano ha caído: “Ayer llegaron tres cadáveres a mi oficina: Uno era gris, gran gato persa de nariz chata; el otro, una imitación de angora, las orejas puntiagudas y carcomidas – bitácora animal de peleas nocturnas en pos del amor y de perplejidad de la especie. El último llegó todo manchado de sangre, es así que era rojo. Un gato rojo hecho cadáver.// Esta mañana me he levantado. ¡Oh! Solemnidad, he visto la persiana rota, la morada de las paredes blancas y este colchón de salitre donde reposa mi cuerpo, después del trabajo diario destazando gatos.// Para mantener la habilidad nocturna de desmembrar/ los huesos que conforman un cuerpo hay que tener ojo de pájaro, diente de cirujano y un esmeril alemán que pueda ayudar de vez en cuando a comprender qué trabajo de mierda es este que estoy realizando.” (La vida diaria)

No solo la fina ironía o lo lúdico de la invención o la inventiva, caracterizan esta poética; es también la capacidad de acceder con destreza – con distintos matices, tonos, ritmos, que obedecen, como ya se dijo, a su aguda compenetración con la realidad – al desmoronamiento de los moldes rígidos del conocimiento. Una excelente muestra, dentro de la vertiente de lenguaje coloquial, que coloca a Arianna Castañeda entre sus mejores  exponentes.

 

Poiema Di Faro

De caja abombada y bordes romos

está hecha la sensatez de andar muerto

– mero descanso incorporado –

como alfombras aromáticas

para el trajín ocular que implica

estar morido y seguir andando.

 

Viaje a Bielorrusia 

La pluma que marca

El inicio de los poemas

No es otra que las manos

Hartas de perseguir avatares

Y viajes

Y galenos burgueses

En tiempos

En amenaza de tiempos

-Son otros tiempos ¿lo recuerdas?-

Otros tiempos frente a la pandemia

Y al corazón que cubre la vaca

Y la ubre

Carcomida por el carbunclo

 

No, señor

La vacuna debe aplicarse antes

Y no después

Y ha de guardarla en un cubo de hielo

Para proteger los males cautivos

Que causan el llanto

De los becerros

De los becerros

Que son dejados a menudo en la carretera

Porque no sirven

Ni para fabricar gelatina

Ni para las curtiembres que anidan

En los puertos

 

Entonces hicimos ese viaje

El trayecto en carreta

Entre los pastizales

Que no habían sido destruidos

Por el fuego

  

El tren Seattle

Acomodo el cinturón

Y acomodo mis espaldas tapando la ventana

Y acomodo mis versos

Para no estorbar a los caballeros de lentes y flecos

Que viajan a mi lado tejiendo sucios amuletos

Y van en silencio

Y de pronto no es tan espantoso

Este baile de costura innecesario

Que aquí nadie se hable

Y no se reconozcan

Pueden contemplarse

El uno al otro

Sin sentir los restos ácidos

Del placer entre los dientes

Es el primer viaje del tren Seattle

Y nos llenará a todos

De largos días calurosos

Recorriendo las fronteras del inframundo

Con una sonrisita apagada y piadosa

Yo tengo mi tiquete recién pagado

Es un viaje solidario

Un amable gesto vitalicio.

  

Waca

Antes de parir

Compré unas zapatillas amarillas

Para sacudir el polvo

Y pasear por la waca

Y contemplar

Lo lindos que se ven los espejos

Cerca de los apus

Y los temblores

Que son mis pasos

Deteniendo colibríes

Que son mis pasos

Sosteniendo el peso

De una criatura alada y

Adherida a mis espaldas por la frente

Y un largo cordón involuntario

Cuando salpica el aire

Como una cometa saldremos algún día de esta waca

Te lo prometo, hija mía

Disculpa a tu madre por llenar a tus hijos

De tantos males

Como la maldita pérdida de la memoria

Como la maldita pérdida del estiércol

Algún día volaremos como una cometa

Mientras tanto voltea tu cuello

Y observemos a tu padre bajar raudo

Por estas improvisadas escaleras

Él no es pariente mío

Que quede claro eso, hija:

Tu padre no es mi pariente

No debo ni siquiera afligirme

Por el desgaste de sus sandalias.

 

Fuente: Proyecto Patrimonio

EL HOMBRE ARAÑA LEE HISTORIA SECRETA DE PAUL GUILLÉN

•30 junio 2009 • 1 comentario
el hombre araña lee historia secreta

el hombre araña lee el poema "historia prohibida del comunismo" en cañete

26, 27 Y 28 DE JUNIO: DIEGO LAZARTE, ALESSANDRA TENORIO Y PAUL GUILLÉN EN FESTIVAL CULTURAL EN LOS EXTRAMUROS DEL MUNDO EN IMPERIAL-CAÑETE

•25 junio 2009 • Dejar un comentario

programas de 3 extramurosprogramas de 3 extramuros 2

15 libros maravillosos (Diario La Primera, 18-06-09)

•19 junio 2009 • Dejar un comentario
Víctor Ruiz Velazco, director de Lustra Editores
Víctor Ruiz Velazco, director de Lustra Editores

Habla el poeta Víctor Ruiz Velazco, ejemplar director de Lustra Editores, quien ha publicado 15 libros de poemas en la Colección piedra / sangre. Una muestra poética del 2000. 

-¿Con qué criterios han sido seleccionados los libros?

– Básicamente, todos los autores tienen una reconocida trayectoria. Quisimos incluir también a otros poetas tan o igual de importantes pero en ese momento no contaban con libros inéditos, a pesar que fueron convocados. Es muy complicado que se editen quince libros en un año, la idea era editar 20 pero no alcanzamos debido a las circunstancias.

– ¿Cómo ha financiado la edición?

– Bueno, es importante mencionar el trabajo del Centro Cultural de España, sobre todo de Ricardo Ramón Jarne, quien apoyó esta iniciativa aunque ya lo había hecho antes con otras publicaciones. Aparecieron libros de Washington Delgado, Jorge Eduardo Eielson y Rodolfo Hinostroza, hicimos un gran trabajo en equipo ¿no?

– Si un poeta joven quisiera publicar en esta colección, ¿qué debe hacer?

– Las puertas de la editorial están abiertas. Hay dos líneas muy definidas, una es la publicación de poetas consagrados y otra la promoción de poetas noveles. Pueden contactarse con nosotros a través del correo: lustra_editores@hotmail.com

– ¿Qué espera de la crítica a los quince libros? ¿Hay crítica literaria?

– Es una pregunta muy complicada. El hecho de publicar efectivamente una colección de tantos libros, ha traído como consecuencia que se hable solo de la colección pero no de cada libro. Se habla de la calidad de edición y no de los textos, de ninguno en específico.

– Es decir, quince críticas al hilo ¿no?

– Bueno, eso ya depende, cuando se publican son para la lectura.

– Como quien pide quince páginas.

– Eso depende de la sensibilidad, de la simpatía con el libro, con el poeta. Yo espero que tengan cobertura los quince libros.

– Una crítica para cada libro.

– Sí, eso. De repente no por ahora. Son quince libros valiosos. Todos los poetas sabían que se iban a presentar esta clase de contingencias.

– Pero no todos tienen el mismo nivel. ¿Cuáles son los más importantes?

– Yo no soy quien debe decir cuáles son los más importantes, pero los que más me gustan son: Poemas médicos de Bruno Pólack, Diario de navegación de Diego Lazarte, Historia secreta de Paul Guillén y Paciente 164 de Miguel Ángel Sanz Chung.

DETALLE

Víctor Ruiz Velazco (Lima, 1982). Estudió Literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal y una maestría en San Marcos. Ha publicado tres libros de poesía.

HISTORIA SECRETA (LUSTRA EDITORES-C.C. DE ESPAÑA, COLECCIÓN PIEDRA/SANGRE) DE PAUL GUILLÉN POR VÍCTOR CORAL

•18 junio 2009 • Dejar un comentario

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Entre lo más interesante o renovador de lo publicado en poesía en los últimos meses en el país –estoy hablando de libros de Magdalena Chocano, Pedro Favarón y José Morales Saravia–, está Historia secreta (2008), del poeta y crítico Paul Guillén, quien ya había emitido luces serias con su anterior poemario, La transformación de los metales (2005). Como cabría esperar de un medio cultural como el actual, la respuesta crítica y mediática a este libro publicado hace varios meses ha sido completamente nula.

Es causal y no casual que el libro se abra con un poema quechua cuyo primer verso es: “halcón, enséñame el resplandor que no puedo ver”; todo el libro, en su brevedad fecunda, es expresión de esta voluntad de trasponer condicionantes históricos y existenciarios para acercarse a una nueva visión, no solo de la poesía, sino de la vida. En esa vía las imágenes de transformación, pero también de imposibilidad, pueblan el texto y lo determinan.

Lo histórico y transhistórico no está ausente en Historia secreta. Textos como “La historia prohibida del comunismo” y “Cómo puede existir un inka negro” evidencian un afán auténtico de revisión ideológica pero, más importante, también la asunción de raíces propias y profundas, largamente postergadas por una gran sección de la llamada poesía del 2000, atravesada por un enorme y energizante entusiasmo publicacional, pero también por un vacío de ideas muchas veces flagrante.

Como Guillén es crítico de poesía, cabría esperar que las ideas predominen sobre la poesía misma en un libro que intenta fragmentariamente ser una poética personal o un avance hacia esta. Pero en la superación de ese peligro radica precisamente el mayor mérito del libro. El poeta logra explotar imágenes, ensayar leves tonos proféticos, concebir la poesía como investigación de lo real y exorcismo –a veces excesivo, cierto- de un imaginario propio, de una desazón íntima.

La recurrencia de una dicotomía entre la formación literaria occidental (“Habías cantado a los dioses griegos”) y la asunción de un sistema de elementos más cercanos y locales (“hoy cantas a las azucenas – al rifle – al puma”) nos habla de un momento de transición poética donde, más importante que el diálogo con los referentes personales de Guillén (Moro, Adán, Westphalen, Hinostroza, otros) es la voluntad de librarse de la “S” o de la “palabra incrustada en la boca”, para asumir nuevos y bellos riesgos acordes con lo que desde ahora llamaré la nueva poesía peruana, aquella que no se conforma con la facilista y tradicional conquista de una forma o de una voz, y en su lugar se entrega a una búsqueda inclemente que hace diferente cada libro, que crea con cada texto entregado una poética distinta y distinguida que se apoya en un trabajo con el lenguaje (leer “Los ahorcados”, en homenaje al poeta José Pancorvo) y en la apropiación, en el poema, de la fragmentación colosal de lo real hipermoderno.